
Anoche, saliendo del Gym, fui a Wal-Mart a hacer unas compras. Como buena "readholic", no pude evitar circular por el pasillo de revistas y libros (donde siempre me tardo màs que en lo que verdaderamente me llevò a la tienda). Para mi sorpresa, encontrè el libro de Kate del Castillo, intitulado "Tuya".
"¡Ay, no...otro bodrio editorial!" pensè. Màs por curiosidad malsana que por interès (me interesaba comprobar que tenìa razòn y que el libro era una porquerìa) comencè a hojearlo...pero terminè compràndolo.
Debo confesar que me impactò el modo en que (para empezar) està escrito. No pretende ser una escritora del tipo de Poniatowska o la heredera literaria de Sor Juana. Los alcances del libro de Kate del Castillo son muy humildes y en ello le va el mèrito. No menos importante es la labor que ella realiza hasta la fecha en pro de las vìctimas de la violencia domèstica.
Màs allà del oropel y el glamour que dejan ver los medios de comunicaciòn acerca de la vida privada de la gente del espectàculo, del Castillo plantea los HORRORES (asì, con mayùsculas) que pasò al lado de Luis Garcìa (ex-jugador de fùtbol y actualmente comentarista deportivo de tv azteca). En su libro, ella se identifica bajo el personaje llamado "Verònica" y èl se denomina "Federico".
Las personas que alguna vez han experimentado este tipo de violencia, encontramos pasajes reveladores y como mujer, èste libro me hizo pensar màs de una vez "estoy contigo....te entiendo".
De entre sus amigas, ella era siempre la fuerte (otra Anel Montero), la que aconsejaba a las demàs y la que siempre respingaba "¡pero còmo dejaste que te hiciera eso!". Cuando la vida te alcanza y las cosas te pasan a tì, tienes que ofrecer disculpas por haber sido tan torpe, tan insensible y tan ciega. Kate estuvo limitada por su propio orgullo. No podìa pedir ayuda. No querìa hablar. Le daba muchìsima vergüenza...la entiendo perfectamente :)
A todas las mujeres cibernautas que visiten mi blog, les recomiendo el libro de Kate del Castillo. No necesariamente tienes que ser una vìctima de la violencia domèstica para que te interese. Lo ùtil del libro es que puedes reconocer las "señales" que envìan las personas que estàn sujetas a este calvario y que pueden ser tus amigas, tus hermanas o cualquier mujer que sufra por causa del maltrato intrafamiliar.
Gracias a la autora por desvelarme hasta las dos de la mañana. No pude parar de leerlo. A continuaciòn anexo una cita que me dejo en estado de shock, por su crudeza, por su dramatismo y por su verdad (es el modus operandi de todos los abusadores):
"- ¿Què hice, Verònica? No sè què pasò, pero sè que hice algo muy malo...perdòname, perdòname...- suplica con voz entrecortada por el llanto. Verònica no se mueve. Quiere mostrarse dura ante èl, aunque tiembla conmovida al verlo asì. Quisiera inclinarse y abrazarlo. Èse es el poder que tiene Federico sobre ella: le duele verlo mal.
- Mi amor, no sè què hice, pero te juro que no vuelve a pasar...Te juro que a partir de hoy voy a ser otro. Voy a dejar de tomar. Te lo prometo. Voy a ir a terapia. Dime que me perdonas...dime que no te hice nada malo. Yo te amo...eres el amor de mi vida -ruega Federico de un tiròn, casi sin respirar.
Verònica està apabullada y finalmente cede; se inclina y lo ayuda a levantarse para guiarlo al baño. Una vez ahì, lo sienta sobre la bañera y saca agua oxigenada y una gasa del botiquìn. Es como una madre curando las heridas de un niño demasiado travieso y arrebatado. Federico ha dejado de llorar. Quiere abrazarla y darle un beso, pero ella no lo permite.
- ¡Perdòname, princesa, perdòname!-suplica un par de veces susurrando al oìdo de Verònica.
El contacto de su boca con el maltrecho cuello de su mujer se convierte pronto en un beso sobre la violàcea marca de sus dedos, como si con ello borrara la cruel huella. A aquel primer beso le suceden caricias por todo el rostro, el cabello y el busto. Su boca se desplaza entonces hasta los labios de la improvisada enfermera, que, ahora sì, aceptan recibirlo.
El beso apasionado se ha salido de control...La pareja està sobre el suelo, haciendo el amor. Èl es quien lo hace todo. Verònica casi no participa; su cuerpo està ahì, pero su mente no lo està por completo. Se siente como una muñeca de trapo (...)"
Es muy grande el valor que se necesita para contar todo esto. El lector (sobre todo si es mujer y se identifica con "Verònica") puede fàcilmente imaginarel dolor, la humillaciòn y la vergûenza que se siente al pasar por estas cosas (tan normales para las vìctimas de la violencia domèstica). Mi reconocimiento a Kate del Castillo...ella hizo lo que muchas no se atreven: denunciar. A veces, la vergûenza, el què diràn y el sentimiento de abandono hacen que no se comente nada de lo que pasa de las puertas de la casa para adentro. Te admiro, Kate del Castillo :)
Terminarè con la cita que pone fin al libro. Me pareciò reveladora, pero tambièn llena de esperanza:
"¿Què estàs esperando para pasar a la acciòn, para tomar las riendas de tu vida? No dejes que tu historia no tenga quien la cuente, no te calles, tal vez no tengas la misma suerte que yo. Tù decides"


